Decesos

Cuando un ser querido fallece, nos trastoca todo, la vida, el ánimo…es por ello, que no tenemos ganas de tomar decisiones ese día que despedimos a alguien tan importante para nosotros: que si entierro o incineración, que si corona o ramo, que tipo de ataúd o urna, que si no está claro cual era su voluntad…y mucho menos andar con papeleos para arreglar su sucesión: que si hizo, o no testamento, que donde hay que ir, aclarar que repercusión fiscal va a tener todo ello…

Por estos motivos es necesario que, con tiempo (y preferiblemente en familia) se contrate un seguro de decesos que se ocupe de todas esas cuestiones (y además conste en él el tipo de entierro que quería el finado), es un seguro que soluciona muchos quebraderos de cabeza y tiene un coste mínimo.

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