Penal

Todos los daños que, en nuestro que hacer cotidiano, nos puedan infligir son susceptibles de generarnos un derecho de indemnización que incluya el daño en si mismo considerado (daño emergente) y sus consecuencias, perjuicios que aquel nos ocasiona (lucro cesante).

Son daños de origen extracontractual, los que se producen, por ejemplo tras un accidente de tráfico, tanto los materiales como los corporales.

Resultado de un choque por detrás.

También pueden tener su origen en un contrato, como el caso de un inquilino que destroza la vivienda que le alquilamos.

Todos los daños que nos ocasionen un perjuicio, deben ser sometidos a la justicia para restaurar nuestra posición a las situación previa al mismo y compensarnos en su justa medida.